Cròniques de la veritat oculta o Qué ve y qué piensa un occidental barbudo y moreno en el centro del mundo
domingo, 16 de diciembre de 2012
En parte
De la fotografía hace un año. Yo sigo allí, en parte.
martes, 26 de junio de 2012
Notas al vuelo durante el viaje a Qingdao
Un mendigo en el puerto. Es albino. Le falta un brazo.
Estanque de nenúfares y lotos. Dos hombres echan la caña tras el cartel de prohibido pescar. Sonrío.
En una ciudad que fue colonia resulta curioso que el extranjero sea visto todavía con curiosidad. Perdido entre calles y cruces endemoniados soy asaltado por chinas de intenciones desconocidas, que huyen cuando les dirijo la palabra como si confirmara algún temor oculto. Se disculpan en inglés. A mí me cuesta ya fiarme de su inocencia. Este país te vuelve desconfiado.
“Todo logro significa una servidumbre. Obliga a otro más alto.”
domingo, 20 de mayo de 2012
Mi gran boda china [Primera parte]
Si en un ejercicio de academia improcedente tuviese que escoger el rite de passage más importante para la cultura china, a priori no lo tendría demasiado difícil: contraer matrimonio. Supone el acto de representación social por excelencia, dos adultos simbolizando una unión alegórica con sus familias y amistades como testimonios de su compromiso para sí y para los demás. También es una muestra de triunfo personal, el logro individual del novio y de la novia, que dejan atrás la mal vista identidad de soltero para perpetuar la institución que heredan directamente de sus padres e indirectamente de la idea social de matrimonio. Es también un negocio bastante rentable en China: la ceremonia, los regalos, la ropa, el convite; las empresas que se dedican a organizar ceremonias nupciales son asombrosamente populares. Para la nueva generación de jóvenes parejas que han madurado siendo ya clase media es a su vez una oportunidad para demostrar poder adquisitivo, para ofrecer pompa y espectáculo. Sus ceremonias cuentan con cada vez menos elementos tradicionales: en la mayoría de casos están orquestadas para que cumplan con caprichos muy específicos y personales, reflejo de una imaginería que mezcla influencia de occidente con nuevas imágenes que afloran en el paisaje de la China post-socialista.
Las bodas en China no son moco de pavo. Sabiendo esto, no puedo negar la alegría que me proporcionó saber que me invitaban a asistir a una. ¡Qué gran oportunidad antropológica! Menudo festín para los ojos. Pero la cosa no se terminó con una simple invitación. Querían que además les “hiciera el honor” de ser uno de los padrinos del novio, nada más y nada menos. Agarraos que vienen curvas.
La figura del padrino es difusa y su importancia poco clara. Para unos más, para otros menos, los hay que prescinden del todo. El softpower americano nos tiene bien enseñados a nombrar padrino a familiares o mejores amigos de los prometidos. Una muestra de confianza, de respeto, o bueno, como queráis llamarlo. Sin embargo, no creo que pueda definir mi relación con los novios precisamente de estrecha. En esta caso en particular éramos tres padrinos (con sus correspondientes tres damas de honor), y así como los otros dos sí que eran amiguetes del novio, a mí me escogieron, sospecho, para darle un toque de exotismo a la ceremonia. Es igual, no tenía ninguna razón para declinar, y no por extravagante iba a tomármelo menos en serio. Además, me brindaba la oportunidad de pasar de sujeto pasivo a formar parte de la acción, una ocasión impagable.
Lo que viene a continuación es una crónica detallada de mis experiencias durante la ceremonia en cuestión. Es detallada, porque creo que en las pequeñas cosas está la gracia, pero esto hace que el texto sea largo. Lo divido en dos entradas distintas para no agobiar al lector. De todas formas, procurad tener tiempo de sobra antes de empezar.
A las seis en punto de la mañana ya estoy en pie. A las siete y cuarto ya tanteamos el terreno, puesto que la ceremonia está prevista para más o menos las nueve y media, a ser posible, no más tarde de las diez. Las bodas en Beijing se celebran todas por la mañana, puesto que interpretan el madrugón como una alegoría del albor de una nueva vida en común. Las razones tampoco parecen ser demasiado importantes ya que en otras partes de China el horario cambia. En Tianjing se celebran por la tarde y en Shanghai por la noche.
El lugar escogido es un parque privado que queda justo al lado de la antigua torre de comunicaciones de la CCTV, un edificio de corte soviéticofuturistasesentero, rehabilitado hoy día como atracción turística. En lo alto del pirulí tienes un mirador desde el que tendrías una panorámica cojonuda de la ciudad si la capa de mierda atmosférica no la cubriese entera como jabón sucio. El espacio reservado queda al oeste de la torre, y a pesar de ser una atracción turística popular para tours del INSERSO chino, queda convenientemente recogido y la sensación de privacidad está muy conseguida. La parcela está resguardada por una valla de altos setos, cubriendo un espacio de unos 800 metros cuadrados, quizás más. Un camino de piedra separa los dos espacios principales: una pradera a la derecha en la que dejar sueltos a los niños para que hagan el cabra, y un patio de césped más pequeño en el que se llevó a cabo la ceremonia en sí. Este patio queda enfrente de una cabaña de madera al estilo pionero norteamericano.
Como llego con los padres del novio, me da tiempo para seguir los preparativos. Han contratado a un equipo de organizadores, todos muchachos jóvenes con el pinganillo en la oreja que van de un lado a otro bajo las órdenes de su director. Los machacas colocan las sillas, la decoración, el equipo de sonido, se aseguran de que todo está en orden y funcionando. También tienes maquilladoras, manipuladores de alimentos y fotógrafos. Estos últimos (conté hasta seis) se pasaron la previa a la ceremonia revoloteando a nuestra vera no sólo tomando fotos au natural sino haciendo teatro, mandándonos posar ahora de lado, ahora de culo, ahora a lo gangsta, forzando las situaciones hasta el aburrimiento. De todos los distintos sets por los que nos hicieron pasar, destaco el de vestir al torero: uno a uno, los tres padrinos fuimos retratados ayudando a colocar el traje al novio, a cámara lenta en un cuarto a semipenumbra, desde los pantalones hasta la pajarita. Y hablando de pajarita: la novia nos regaló a los tres best men una de color rosa fucsia chillón para diferenciarnos de la plebe. Una monada.
Ya que estoy, hablaré del vestuario. En esta ceremonia me llevé dos sorpresas. Una: ninguno de los asistentes vistió ningún traje que recordase siquiera remotamente al corte tradicional chino. La mayoría de las mujeres (jóvenes y mayores) prefirieron optar por los conjuntos de dos piezas, siendo blusa o torerita más falda lisa la opción preferida. Las damas de honor lucían un vestido verde esmeralda de palabra de honor bastante resultón. La novia es para tenerla en consideración a parte, puesto que durante el día llevó hasta tres combinaciones distintas: el vestido nupcial blanco, de cola larga y falda a pliegues, con diadema en vez de velo; una adaptación más ligera de este último, destinado para un propósito que desvelaré más adelante y, ella sí, un qipao rojo china durante el banquete que no pude observar con detenimiento. La segunda sorpresa es que no todos los invitados acudieron bien vestidos: los más ancianos asistieron con ropa humilde, de diario, camisa amarilla y pantalón de faenar, incluso uno llevaba una gorrita, que, eso sí, se quitó durante la ceremonia. Aunque quien se lleva la palma fue uno de los amigos del novio, que vino con un polo a rallas, pantalones piratas y sandalias, hecho un campeón. Sin embargo, por lo visto fui yo el único extrañado. Ambas familias estaban al tanto de tal circunstancia y procuraron traer un madejo de corbatas de reserva, por si a alguno de los invitados más austeros le apetecía engalanarse un poco durante un ratito.
Los padrinos funcionamos como floreros con cara. Pasamos gran parte de la recepción en la entrada, saludando a los convidados, recibiendo fotos por doquier y contestando sucintamente a los cumplidos de rigor. Al servicio del novio, sólo se requería buen plante, buena sonrisa y paciencia. Foto aquí foto allá. Una prueba de resistencia para los riñones. Llévame esto, tráeme aquello. A pesar de todo, es un rol que inspira cierto respeto, y los novios agradecen tu esfuerzo con regalos (norte de China) o con dinero (sur).
La noche anterior tronó como si se acabara el mundo, por lo que el día amaneció fresquito y con mala cara. Por suerte para todos (porque el movidón que supondría tener que trasladar toda la parafernalia da miedo imaginarlo), el cielo se aguantó las ganas y pudimos proceder con tranquilidad.
[Continúa en la siguiente entrada]
viernes, 2 de marzo de 2012
Per la finestra escolte els gats miolar
lunes, 7 de noviembre de 2011
Crónica del Sr. Shi, el que comía carne de león

石室诗士施氏,嗜狮,誓食十狮,氏时时适市视狮,十时,适十狮适市,是时,施氏视是十狮,拭矢试,使是十狮逝世,适石室,石室湿,氏使诗拭石室,石室拭,始食是十狮尸,始食是十狮尸,拭释是事。
Shíshì shī shì shī shì, shì shī, shì shíshí shī, shì shí shí shìshì shì shī, shí shí, shì shí shī shì shì, shì shí, shī shì shì shì shí shī, shì shǐ shì, shǐ shì shí shī shì shì, Shì shíshì, shíshì shī, shì shǐ shī shì shíshì, shíshì shì, shǐ shí shì shí shī shī, shǐ shí shì shí shī shī, shì shì shì shì.
Un venerable anciano al que le gusta engullir leones. De diez en diez. Los adquiere en el mercado. Claro que la historia es lo de menos.
Fuente: Lengua y escritura chinas - Mitos y realidades (Sara Rovira Esteva)
martes, 25 de octubre de 2011
圆明园
domingo, 9 de octubre de 2011
Mongolia Interior
lunes, 26 de septiembre de 2011
Fauna callejera (II)
viernes, 16 de septiembre de 2011
La ciudad conservada



jueves, 15 de septiembre de 2011
La multicolor olvidada
¿Qué hacen todas esas estructuras con forma de arcoíris enmarcando cada lado de algunas de las avenidas más concurridas de Beijing? Gruesas construcciones de plástico y metal con tonos deslucidos por el tiempo que, si no estuviésemos hablando de un país tan pretenso a la homofobia casi consideraría dignos del Orgullo.
¿Formará parte de ese catálogo de imaginería comunista utópica pasado de moda? La URSS también jugaba esta doble técnica un tanto surrealista de mezclar lo bucólico de una unión de pueblos abrazando la paz del socialismo con el gris más férreo y burocrático de un Estado fuerte de titánica administración.
En cualquier caso, ahí tienes los pedazos d’arc-en-ciel, viejos y sin limpiar, llenos de bombillas que parecen no encenderse nunca, como un árbol de Navidad dejado a exposición. Como si los chinos se hubiesen olvidado de ellos, de aquello que en nuestro código representan para reducirse una vez más a otro elemento de estampa cotidiana.
jueves, 8 de septiembre de 2011
El poder del sello oficial
A lo poco que te pongas empiezas a recrear imágenes orwellianas de largos despachos grises y desnaturalizados, repletos de cuadros que rememoran los perfiles de los más ilustres dirigentes del régimen: mirada puesta en el infinito, oteando el prometedor futuro de la nación, juzgando el hacer de su pueblo. Funcionarios uniformados, secos, serios, eficientes. Bombonas expendedoras de agua que sabe a rayos. El olor nada.
Los departamentos vinculados con la conservación de la seguridad nacional intimidan en su justa medida; allí sí que puedes sentir el frío de la impersonalidad documentalista, el silencio inquebrantable, la oficiosidad del trabajo ordenado. Sólo allí. Vamos allá con la anécdota que me sirvo de ejemplo:
Acuciado por la necesidad de realizar un par de preguntas a mi coordinador (más adelante me enteraría de que es una mujer, ¡por eso se reían por lo bajini cada vez que inquería por Mr. Lai!) me decido a buscar la oficina correspondiente, armado con señas y el estómago lleno (imprescindible, el tiempo es cruelmente inflexible cuando pasas hambre). Conforme me acerco al bureau se me aparece con más claridad la primera característica esencial de la burocracia china: las colas.
No son colas normales. Son largas, muy largas, y serpentean como el cuerpo de un dragón, extendiéndose hasta donde el espacio deje sitio. En una constante contrastada con otros testimonios, los extranjeros tendemos a respetar la cola religiosamente, con una educación resignada digna de una herencia estoica (porque no hay más huevos); los chinos, a todo esto, se la saltan haciéndose los locos. Ley de vida.

Para cuando te das cuenta ya llevas veinte minutos sin moverte del sitio. Hay previsores que incluso se llevan una silla plegable. Otros aprovechan para hacer amigos o ligar. Si es que no hay nada como la adversidad para unir lazos.
Observo que toda esta gente viene a realizar gestiones de registro, pero yo sólo quiero preguntar. Sólo hay una entrada: me toca hacer la cola como todos los demás. La oficina en cuestión es una sala rectangular con una pared falsa que la divide en dos mitades, dejando dos accesos a cada costado como vía de comunicación.
Los reos avanzamos pasito a pasito realizando un circuito alrededor de todas las mesas en sentido de las agujas del reloj. No puedes sentarte. No hay donde apoyarse. La gente te empuja para que avances. Los empleados van vestidos más o menos como quieren, aunque sin faltar a la formalidad. Sudan, gritan, te ignoran cuando les conviene y, lo más importante, no les gusta lo más mínimo que les hagas preguntas. Les quitas tiempo. Mal asunto.
Mi turno, avanzo hasta la casilla de salida. La chica me da un papel (¿un formulario?) para que lo rellene. Tengo que pasar por todos los steps. Le digo que no vengo a registrarme, que sólo quiero hacer preguntas. Me responde que ya lo sabe. Me pide documentación. Como puedo empiezo a sacarlo todo del archivador, tras lo cual me estampa dos sellos en mi cartilla de puntos y me insta a seguir. Desorientado y confuso soy arrastrado hasta la siguiente estafeta. Reacciono rápido y en vez de seguirle el juego le pregunto por mi contacto. Está en la otra punta de la sala.
En fin, no voy a entrar ne más detalles sobre mis gestiones. Me gustaría destacar eso sí que la chica, pese a entenderme, le pareció más conveniente seguir con lo empezado y mientras me llevaba com cagalló per séquia terminó con mi registro, a pesar de que la fecha oficial para realizarlo era el día siguiente. Yo, a todo esto, tenía en las manos más papeles de los que podía sostener y no entendía cómo me habían enredado para hacer lo que querían, cuando sólo necesitaba información.
Sin embargo, el proceso es el proceso, y "como a un perro" me manejaron para engrasarme, torcerme y colocarme en la rueda mellada. El poder tras los sellos, la inevitable vulnerabilidad del individuo, que sólo puede hacer cola, seguir las instrucciones y esperar por lo que más quiera a tener todo lo necesario fotocopiado dos veces.
El método es infalible, pragmáticamente hablando es incontestable y cumple con sus propósitos. Es un hecho que ni se me ocurriría negar, puesto que a pesar de todo, la tarea para cuando se acaba el día está terminada.
Sin embargo al final de la jornada salgo de la 办公室 agotado, angustiado y con un terrible sentimiento de desvirgamiento gubernamental.
Sin terminar de resolver mis dudas.
Eso sí, eficientemente registrado. Como todos.
martes, 6 de septiembre de 2011
Fauna callejera (I)

Si encuentro alguna forma de contrastar esta información sin incurrir en el delito lo añadiré a la entrada.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Lázaro al volante

Cree el ladrón...
Ayer mientras viajaba en el metro de la línea 10 despertó mi curiosidad un cartel de publicidad que cubría una ventanilla superior. China mobile. Expertos en los suyo, reza su motto. En la imagen, un modelo andrógino sostiene alegremente un smartphone, sonriente muñeco de plástico. El teléfono no tiene mucho secreto, es de la familia de los Samsung Iphonicus, genérico como él solo.
Pero del conjunto lo que más me llamó la atención fue la muestra del menú del aparato. Junto con otros iconos de acceso directo más clásicos podías encontrar uno bien visible que te redirigía directamente a la página principal de Youtube.
¡Youtube! ¿Qué carajo hace una compañía con afinidades filogubernamentales promocionando un servicio cibercensurado en China? ¿Algún error de búsqueda baidurina (BaiDu, el google chino) del maquetador? ¿Triquiñuelas del publicista que quedan lejos de mi todavía temprana comprensión del savoir-vivre pekinés? ¿O es que el sino3G va con Proxy de regalo si contratas la tarifa de datos +25元?
Oh, the irony!
Fuente: thepoliticalcarnival.net



